martes, 27 de julio de 2010
Los beneficiarios de la guerra
Cuando Felipillo decidió "declarar la guerra al narco" como medio de legitimación provocó, sin duda, el inicio de la escalada de violencia en que hoy estamos inmersos. En principio, un Estado no debiera entrar en "guerra" en contra de quienes incurren en actos delictivos. Aunque si de lo que se trata es de aproximarse a un Estado facho, pues entonces empiezas bien.
La utilización de la palabra "guerra" permite hablar de un "estado de excepción", o en otras palabras "el Derecho ya no alcanzó, pero en la guerra todo vale". Cuando se trata de la aplicación de la ley, el Estado se ve obligado a sujetarse a las reglas que tiene impuestas en el ejercicio del poder. Sin embargo, en aras de una pretendida guerra, no se le puede pedir que siga regido por las ataduras legales: "Estamos en guerra, puedo entrar a domicilios sin orden de cateo", "puedo detenerte arbitrariamente", "puedo torturarte a ver si confiesas", "puedo dispararte a matar", son frases que constituyen la lógica cotidiana del Estado mexicano. En vez de combatirte con la policía, que tiene que sujetarse a órdenes de jueces y todo eso, te fusilo con el ejército, que si bien no manda al diablo las instituciones -como tanto se reclama a otros-, en verdad le valen madre esas mismas instituciones que juró defender, como la estorbosa Constitución y demás obstáculos estúpidos, como leyes para prevenir y erradicar la tortura y otras piedras en el camino.
Así, al insistir tanto en su "guerra", el Felifacho Calderón se asegura que puede hacer lo que se le antoje contra quien se le antoje sin preocuparse por cuidar ningún aspecto legal, pues un estado en guerra puede hacer lo que sea necesario para ganarla; de esa manera se refuerza uno de los discursos más socorridos por la ultraderecha: la seguridad nacional, con que cualquier derecho fundamental pasa a segundo término.
Pese a lo sombrío del panorama para las libertades ciudadanas, no es lo peor que nos ocurre. Al estar en medio de una "guerra", el uso de la expresión no solamente autoriza al Estado a hacer lo que seaa para ganarla, sino que justifica toda acción de un grupo que pasa de meramente delincuencial a convertirse en un "ejército" enemigo, con idéntica justificación para hacer lo que le resulte necesario en aras del triunfo. Esto es: si antes tenía que cuidarme de que no me atrapara la policía para no ser encarcelado, ahora tengo que luchar PARA QUE NO ME MATEN. Tengo que matar primero. Si antes tenía que ocultarme de la "fuerza del Estado", evitando calentar una plaza, tratando de pasar lo más inadvertido posible, ahora puedo luchar abiertamente, puedo atacar a las instituciones y a la policía. No soy más un delincuente, soy un enemigo y México y sus instituciones no son más el Estado al que pertenezco y cuyas normas violento, es, igualmente, MI ENEMIGO -de ahí que cobre sentido la amenaza de atacar inocentes-.
En otras palabras, l estar en esta supuesta "guerra" tanto el gobierno como los narcos pueden hacer LO QUE QUIERAN; el inútil de Calderón eliminó los límites para sí mismo, pero también para la contra. Y que nadie me diga que por estar fuera de la ley ya lo hacían, que basta asomarse un poco a la historia reciente para saber que no era así.
No voy a tocar el tema de la selectividad en esta guerra, donde dejar intacto a un cártel en específico tiene consecuencias que muchísimos han comentado, ni tampoco diré que Genero García Luna tiene averiguaciones previas por narcotráfico iniciadas en su contra por el finado José Luis Santiago Vasconcelos, muerto en un accidente aéreo en que al avión "estacionado" sólo tuvieron acceso policías federales -dependientes de García Luna- y que después se desplomó, lógicamente por causas humanas, errores del piloto, y no por algo que pudiera haberle ocurrido a ese avión mientras estuvo en tierra.
No diré nada de eso porque me parece que está muy dicho. Pero repetiré el comentario de un amigo mío que comienza a aficionarse a las teorías conspirativas. Sagazmente se cuestiona mi amigo ¿quién gana con esta "guerra"? Bueh, México, país, gente, claro que no. ¿Entonces? Ya dije que la ultraderecha, Felifacho, UN cártel en específico... ¿hay más? Según mi conspiratario amigo, sí: ¿a quién le compra el Estado Mexicano las armas que utiliza en esta guerra? ¿A quién se las compran los narcos? Pues sí, a Estados Unidos, país que es beneficiario de la existencia de cualquier guerra en cualquier parte del mundo. Estados Unidos basa su fortaleza económica en la existencia de la guerra; por eso, una vez concluida la "guerra fría", ha tenido que invetar invasiones y conflictos en cualquier aprte del mundo, para realimentar su economía.
Si alguien tiene el dato de cuánto se ha gastado México en la compra de armas a Estados Unidos, lo agradeceré. Pero más si alguien tiene el dato: ¿cuánto se habrá gastado el narco en las armerías norteamericanas? Tal vez no sea tan poco como para dejar de tomarlo en cuenta.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se suprimirán los comentarios ofensivos que representen cualquier clase de discriminación, entendida esta como todo estereotipo negativo referido a diversidad racial, circunstancias de género, de preferencia sexual, condición social o análogos.
El Salamandra.